Todo previsto.
El brutal cliffhanger del episodio anterior queda resuelto en los primeros minutos de este episodio. ¿Acaso se nos ocurrió pensar por un solo momento que algo había fallado en el plan de Gus, que el Sr. Pollos se iba a envenenar durante su venganza? No, para nada. El pulcro y cuidadoso hombre tenía previsto cada posible desenlace. Por eso, no nos sorprende ver que tenía listo un completísimo "hospital de campaña".
Otra cosa es Mike... quien se está desangrando, y a quien los médicos en un principio ignoran en favor de Gus. Eso es algo que Jesse, quien ha desarrollado un extraño afecto por el anciano, no alcanza a comprender.
Pero pronto descubre que Gus había preparado todo no sólo para salvar su propia vida, si no también la de Mike, e incluso la de Jesse, preparando al doctor para que sepa sobre él. Y ese gesto hará al chico aumentar su fidelidad hacia el Sr. Fring, aunque parece que dejar atrás a Mike le duele bastante.
Pero hay una cosa por la que Jesse no está dispuesto a pasar: la muerte de Walt. Eso sí que es algo que Gus no había previsto... la "ruptura" que ha forzado entre ambos no es tan grande como cree. Pero la sugerencia de Jesse, "no le mates", traerá consecuencias diferentes. Gus siempre encuentra el camino.
Desesperación.
Mientras, Walt comienza a sentirse como el último mono. Encerrado en el laboratorio, sin su compañero, sin nadie que le hable, sin nadie que le escuche. No sabe a quién acudir en busca de respuestas, así que las busca en Hank. Las noticias de "algo gordo" en México le hacen preocuparse por Jesse, quien queda claro aún le importa.
Pero, de todas maneras, este aislamiento, esta soledad, no parece estar afectándole demasiado por el momento. Se le ve cómodo por no tener que dar más explicaciones. Pero sabe que no debe descuidar su seguridad, y por eso acompaña a Hank en sus viajes de expedición.
El problema es que esta vez el viaje va a llevarles a la lavandería. Y Walt trata de convencer a Hank de no ir allí con débiles argumentos, pero no sirve de nada. Por eso, Walt se ve obligado a tomar medidas desesperadas, que ponen en peligro su vida y la de Hank: provoca un accidente de tráfico, y aunque luego tiene que aguantar las bromas de su cuñado, por lo menos ha conseguido una semana de prórroga hasta que Hank consiga su propio vehículo. Tiene una semana para arreglar todo.
Pero el resto de cosas no van a esperar. Ahora es cuando todo estalla.
Sin salida.
Skyler tiene que enfrentarse a sus propios problemas, ya que Ted no está dispuesto a aceptar el dinero. Y como lo ha intentado con súplicas, sinceridad, amenazas, razonamiento... y nada de eso ha funcionado, sólo queda un método por probar. La fuerza. Y para ello acude al Sr. Goodman, quien le proporciona el "músculo".
Aunque sea enorme, Huell, el "guardaespaldas" de Saul parece bastante inofensivo. Pero impresiona. Por eso es normal que, cuando esa enorme mole le amenaza, haga todo lo que le dicen (escribir el cheque para Hacienda y firmarlo), y luego intente huir. Por desgracia el hombre no es muy hábil, y un mal tropiezo acaba con su vida.
Pero este no es el único tropiezo. Todo el plan lo es. Ted ha muerto, pero el cheque puede ser enviado. Tardará unos días en ser cobrado. Pero, ¿y si necesitan el dinero? Eso sería un problema.
Walt pronto se da cuenda que le han dejado fuera de todo, que ya no es importante, que ya no es necesario. Y cuando ve que alguien ha estado cocinando sin él, entra en pánico. Sabe que está condenado, que su hora se acerca. Que es el fin.
Eso le empuja a ir arrastrándose hasta Jesse, a suplicar su perdón, su ayuda. Para rogar por su vida. Pero Jesse le guarda un profundo rencor por lo que Walt le dijo cuando le pidió ayuda. Y ahora el chico es completamente un hombre de Gus, con lo que eso implica: protección.
Gus es, a su extraño modo, un hombre de honor, y cumplirá aquello que Jesse le pidió: no matará a Walt. Pero cuando el hombre se confía, desafía a Gus, mientras la sombra de una nube se cierne sobre ellos, cuando le dice que Jesse aún no aceptará que le maten, Gus revela lo que realmente hará: matará a Hank, y si Walt trata de evitarlo, matará a toda su familia. Acaba de eliminar a todo el Cartel, dejando a Héctor con la horrible verdad: es el último de su sangre. Todos han muerto. Después de eso, para Gus Walt no es más que un insecto al que aplastar.
Walt inmediatamente entra en pánico, sabe que debe defender a todos sus seres queridos. La DEA, el FBI, protegerán a Hank. Pero nadie puede proteger a Walt y los suyos. Por eso, esa pequeña mención que hicieron al principio de la temporada sobre alguien que podría ayudarles a desaparecer, entra en juego ahora.
Medio millón de dólares, ese es el precio por la seguridad de su familia. Pero... aquí es donde todo colisiona. En el "crawl space", debajo de la casa, ya no está todo el dinero. El dinero ahora está en el limbo: en la cuenta de un muerto, inaccesible. Ahora no tienen salida. Marie está aterrada, sabiendo que alguien intenta matar a su marido, y Walt, Skyler, Junior y el bebé no tienen escapatoria. Eso enloquece a Walt, saber que está perdido. Su histérica risa y los latidos de su corazón nos dejan con el nuestro en un puño hasta el siguiente episodio.

Opinión.
La escena final convierte, por sí sola, a este episodio en uno de los mejores de toda la serie. Tensa, escalofriante, perfecta. Increíble cómo esta serie se supera día a día.
Cuando hay un episodio como este, no queda mucho que decir: simplemente, debe verse y disfrutarse. Lo demás sobre.
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