En ocasiones parece que Jon no está hecho para la Guardia de la Noche, ya que al jurar lealtad debe renunciar a su familia y muchas otras cosas... pero, cada vez que recibe noticias de los suyos, termina atormentado por la preocupación. Elegir entre la familia y la Guardia es muy difícil, pero es algo que todos tendrán que hacer en su momento. El Comandante Mormont lo hizo, y el maestre Aemon también, quien tuvo que renunciar de tal modo a los problemas de su familia, que incluso renunció a su apellido. Targaryen. Eso hace que Daenerys no sea el último Targaryen... también queda oculto en el Castillo Negro el anciano Aemon, quien un día renunció al trono de los Siete Reinos en beneficio de su hermano pequeño, quien resultó ser el padre de Aerys Targaryen, el Rey Loco.
Hablando de Daenerys, no es un buen momento para ella. Algo va mal con el Khal Drogo. ¿Se le habrá infectado aquel corte, o la hechicera le hizo algo? No lo sabemos, pero sea lo que sea le está destrozando. Cae de su caballo, y casi antes de que golpee el suelo, los orgullosos Dothraki ya están cuestionando su liderazgo. Y se resisten a obedecer a Daenerys, sin que esté el duro Khal para protegerla.
Ella permanece a su lado, cuidando de su marido, mientras que a su alrededor esa inestable jerarquía Dothraki basada en la fuerza se tambalea. Y aunque Daenerys no tiene la fuerza suficiente para imponerse a esos guerreros que desean ser Khal, cuenta con un aliado, extranjero como ella, que la defenderá por el momento. Jorah Mormont.
Y Mormont deberá emplearse a fondo, ya que las decisiones de Daenerys provocarán la oposición de todos los Dothraki, especialmente cuando decida aferrarse a una última esperanza para salvar la vida de su amado usando una oscura y aterradora magia de sangre. Prohibida entre los Dothraki, despierta la furia de todos ellos, haciendo que uno golpee a Daenerys y se enfrente a Mormont en un brutal combate a muerte. El caballero salva su vida gracias a su armadura, pero la conmoción provoca que el hijo de Dany y Drogo, el semental que cabalgará el mundo, adelante su llegada.
Mormont entra con Daenerys en brazo a la tienda donde está teniendo el oscuro ritual, a la tienda donde "los muertos bailan". Esto no puede terminar nada bien.
De nuevo en poniente, sumiéndonos en la oscuridad y la soledad, vemos a un Ned desesperanzado, quien parece haber renunciado a toda esperanza de salir con vida de esta situación. Pero cuando recibe noticias del exterior, sobre las súplicas de Sansa, sobre la marcha de Robb hacia la guerra, se plantea que, quizá por una vez, deba aparcar su flamante honor, y en lugar de hacer lo correcto para el mundo, lo justo, tenga que hacer aquello que pueda salvar a su familia. No lo hace por sí mismo, no aprecia su vida, como él dice, "aprendí a morir hace mucho tiempo". Pero con sus hijos es diferente. Eso sí lo aprecia.
Ese honor y ese afán de hacer lo justo han dejado huella en sus hijos. Quizá no en todos, pero claramente es algo que está muy presente en la personalidad de Robb, quien no se detendrá ante nada para garantizar que su padre viva. Aunque el camino no es fácil, y primero deberá sortear algunos obstáculos, como el que ofrece Lord Walder Frey.
"Mi padre haría lo que fuese para garantizar el paso", dice Robb. Y enseguida se ve obligado a hacer lo mismo, cuando Catelyn consigue un trato para que Lord Frey abra el paso y ponga a sus órdenes a casi todos sus hombres. Los Stark tienen que hacer algo a cambio: concretamente, Arya y Robb deben casarse con hijos de Lord Frey. No tiene más opciones, así que Robb acepta. Como su padre, hace un sacrificio en pos de aquello que considera justo y necesario.
Es un paso más hacia lo que promete ser una terrible batalla, y vemos a todos en preparación para ella. Mientras los Stark y los suyos avanzan, los Lannister, aparentemente bastante confiados, pasan sus últimas horas previas a la batalla entre banquetes, vino y prostitutas. Tyrion se ve asignado a la línea de frente junto a los salvajes que trajo con él, y ese peligro le hace sincerarse sobre su vida, su historia.
Aparte de algun dato sobre el pasado de Bronn y sobre la inescrutable y misteriosa prostituta que les acompaña, descubrimos que el enano estuvo casado en su adolescencia como consecuencia de un engaño orquestado por Jaime, quien contrató a una prostituta para conseguir que su hermano poseyese por fin a una mujer. Tyrion, enamorado, se casó con ella, para poco tiempo después conocer la horrible verdad viendo ante sus ojos a todos los guardias de su padre, uno por uno, acostarse con ella.
Parece que antes de ese momento, Tyrion era alguien diferente. Esa horrible experiencia le llevó a la bebida, el sexo, y sobre todo, a perder la ingenuidad y desarrollar esa capacidad para salir airoso de cualquier situación con palabras y promesas.
Tras cruzar el paso de Walder Frey, vemos que los hombres de Robb se dividen, y no entendemos, aún, la razón. Pero pronto lo haremos. Si en el pasado episodio vimos a Robb como alguien piadoso al dejar escapar a aquel espía, ahora vemos la verdad: el chico es un buen estratega, que ha tendido una trampa a los Lannister, haciendo que concentrasen todas sus fuerzas en un lugar, para atacar por sorpresa a la otra mitad de su ejército y aplastarlos sin compasión.
No vemos ninguna de las dos batallas, lo que hace más sorprendente el resultado. Por una parte, Tyrion, tras enardecer a los salvajes con un discurso moralizante, haciendo que aclamen al "Medio Hombre" es arrasado por sus soldados, quedando inconsciente hasta el final de la batalla. Por la otra parte, vemos a Catelyn esperando el regreso de su hijo, quien trae a Jaime Lannister preso. Han acabado con el ejército de éste, han librado a Aguas Dulces del asedio, y, ahora tienen al Matarreyes en su poder.

2000 hombres han muerto para conseguir esta valiosa ventaja, así que deberán jugar bien sus cartas. La primera prueba, responder al reto de Jaime, la pasa con nota. Jaime intenta encontrar una situación donde tendrá ventaja, apelando al honor de la familia Stark, pero Robb no se dejará convencer. Como dice el chico, una victoria no les convierte en conquistadores... y deberán luchar hasta el final para rescatar a su familia y liberar al Norte de quienes quieren someterles. Aún queda mucha guerra por delante.
Por desgracia, llegan tarde con su victoria. Al mismo tiempo que capturan a Jaime, Arya mendiga por las calles de King's Landing, Sansa es, en cierto modo, prisionera de Joffrey y su familia, quienes la manipulan a su antojo, y Ned es conducido al Septo de Baelor, donde será juzgado por el rey Joffrey.
Y aquí es donde llega el impacto. Ned sabe lo que va a ocurrir, y le dice a Yoren, de la Guardia de la Noche, que su hija Arya está a los pies de la estatua de Baelor, antiguo rey Targaryen, para que la saque de allí a salvo, para que impida que vea lo que va a ocurrir.
Ned, por sus hijas, por su familia, traiciona todo aquello en lo que siempre creyó. Debe seguir con vida para defenderlas. Debe renunciar a su honor, a defender lo que es justo. Su voz tiembla mientras reconoce a Joffrey como legítimo rey, pero no sirve de nada. El odioso niño incumple aquello que prometió a Sansa, y ordena la ejecución del hombre, usando su propia espada, para sorpresa de todos, incluso de Cersei.
Estoy seguro de que si Ned hubiese sabido que, hiciese lo que hiciese, sería asesinado, sus últimas palabras hubiesen sido muy diferentes... hubiese seguido el camino del honor y no el de la vergüenza. Al menos el hombre ve, en sus últimos momentos, que Arya no está allí ya, que tiene una oportunidad de salvarse. De que aunque Joffrey, hijo de dos hermanos, el nuevo Rey Loco, ha ordenado su muerte... probablemente esto es el inicio de una guerra en la que los Stark no se detendrán hasta completar su venganza.
Opinión.
"Baelor" ha resultado ser, gracias a su impacto final y algunas escenas geniales, uno de los mejores episodios hasta ahora. Para los no-lectores, evidentemente el final (salvo spoiler) ha sido una sorpresa brutal. El hecho de que nos vendiesen a Ned como protagonista en todas las promociones lo hace más sorprendente aún.
¿Algo criticable? Hubiese estado bien ver algo de las dos batallas, ya que el recurso de dejar inconsciente a Tyrion queda algo forzado, y estaría mejor que se señalizase el paso del tiempo, porque de repente nos encontramos a un enfermo Drogo y tardamos bastante en comprender qué ha pasado. Y también hay algunos detalles que a los no lectores nos resulta imposible comprender, como qué o quién es Baelor. Pero gracias a nuestro lector FenrirHalleck lo sabemos:
"Baelor fue el noveno rey de la dinastía Targaryen. Es llamado Baelor el Santo por ser uno de los principales defensores de la fe de los Sietes Dioses". Pero, por lo demás, gran episodio.
Por si no lo habíamos entendido ya, con esto queda claro que ser bueno en "Game Of Thrones" no sirve de nada. El honor no tiene recompensa, y la maldad sí. Es muy triste el final de Ned, es muy triste que sus últimas palabras no sean testimonio de esa vida centrada en el honor y la justicia. Y la escena es más triste si cabe gracias a las interpretaciones, especialmente a ese Sean Bean (Ned) que dice todo con la mirada, y a la joven Maisie Williams (Arya) quien, sin decir una palabra, muestra una honda tristeza. Mucho cuidado con esta pequeña.
Y cómo olvidar ese juego de música / silencio que hace que esa escena final sea más emotiva y antológica aún, aumentando la notable tensión que se siente al presenciarla. Gran trabajo de Ramin Djawadi en la composición. Por cierto,
si os interesa descargar la BSO de la serie, ya está disponible y podéis encontrarla en este enlace.
En resumen, gran episodio, y esperemos que el final de temporada esté a la altura. Con lo que se nos ha resistido esta review, ya queda poco... así que pronto podremos disfrutarlo.