"The wolf and the lion" se refiere a la espectacular escena final del episodio, en la que dos hombres luchan con fiereza en nombre de sus familias, representadas por dichos animales. Las casas de los Siete Reinos tienen una presencia especial en este episodio, ya que conocemos algo más sobre ellas, en concreto cuando Bran las estudia. Las localizamos en el mapa, conocemos sus símbolos, sus lemas, más cosas. Y vemos esa rivalidad entre los Stark y los Lannister cuando incluso el pequeño se niega a pronunciar el lema de dicha casa. Pero antes de llegar al, por ahora, cúlmen de ese enfrentamiento, vayamos paso a paso.
La investigación de Ned sobre la muerte de Jon Arryn no marcha por demasiado buen camino debido a la muerte de Ser Hugh, el que era su única pista por el momento. Parece encontrar conspiración en cada uno de los hechos, y se cuestiona si no amañaron el torneo para acabar con él. Pero sigue habiendo algo extraño, y su investigación no termina ahí.
Mientras Ned se ocupa de eso, el Rey Robert está ocupado en su torneo, su vino y atormentar a un joven Lannister. Está dispuesto a participar en la justa, pero Ned consigue disuadirle, dado que cualquier contrincante se dejaría ganar ante el Rey. Además, seamos sinceros, no está en muy buena forma.
Siguiendo con el torneo, conocemos a Ser Loras, también conocido como "El Caballero De Las Flores", un apuesto joven de armadura brillante que se enfrenta, y vence, a la Montaña, el mismo que acabó con la vida de Ser Hugh.
El violento y enorme guerrero no se toma muy bien su derrota, y, primero, decapita a su propio caballo, para luego atacar con una fiereza desproporcionada al otro caballero cuando está desprevenido, al que hubiese asesinado de no ser por la intervención del Perro, quien probablemente guarda un profundo rencor hacia aquel que, de niño, desfiguró su rostro. La pelea entre ambos no se detiene hasta que interviene el Rey.

Esto es sólo otra muestra más de que en el mundo de esta serie, cualquier cosa puede acabar convirtiéndose en una pelea a muerte. Ya sea una boda, un torneo... es una sociedad, un mundo, en el que la violencia y la ley del más fuerte tienen mucho peso, lo que origina situaciones como esta.
Y es bueno que el Perro salvase a Ser Loras, ya que así podremos explorar cómo es en este mundo un nuevo punto de vista que nos ofrece su personaje. Con él, conoceremos a un caballero homosexual, quien, además, es amante de uno de los integrantes del consejo del Rey.
En un mundo dominado por hombres, donde lo masculino y varonil son marca de la casa, el Caballero de las Flores demuestra ser un rival más duro que la mayoría, rompiendo las ordenanzas del mismo modo que pretende romperlas Arya Stark, la dama que quiere ser guerrera.
Hablando de Arya, la niña se dedica a perseguir gatos como Syrio le dijo, pero todos sabemos que cuando, en un ambiente medieval, un niño persigue a un animal, nada bueno le espera al final del camino. Como el Esquilax a Lisa Simpson, el felino lleva a Arya a escuchar algo que probablemente no hubiese deseado escuchar. Escondida dentro de una de las calaveras de dragón que Viserys mencionaba en el anterior episodio, la chica escucha una conversación entre Ilyrio, el protector de los Targaryen en su exilio, y Varys, el eunuco, donde hablan de que el destino de Ned podría ser el mismo de Lord Arryn.

La niña demuestra una dureza y valentía envidiables cuando enfrenta a los dos guardias de la puerta de la ciudad quienes le confunden con una mendiga. Pero es que no tiene ni un segundo de perder, porque debe avisar a su padre de la conspiración que existe en su contra. Por desgracia, Ned no termina de creer a la niña, y las noticias de que Cathelyn ha capturado a Tyrion le distraen completamente de lo demás.
Varys juega a dos bandas, y aunque advierte a Ned de lo ocurrido con Jon, hablándole del veneno utilizado y dándole algunas pistas, ayudándole a avanzar en sus pesquisas, sus intenciones son diferentes. Pero las palabras de Varys reavivan la furia de Ned por la muerte de Arryn, poniéndole de nuevo en el camino de la investigación... y por tanto, cada vez más en peligro a medida que se acerca a la verdad. Queda claro que hay algo oscuro entre los consejeros del Rey, y notamos una rivalidad bastante clara entre Varys y Meñique, pero, sea cual sea el interés de cada uno de ellos, ambos siguen impulsando el avance de Ned. Meñique, por su parte, ofrece una nueva pista a Ned, quien estaba dispuesto a desistir en su búsqueda después de haber desobedecido a Robert, dimitiendo de su puesto como Mano del Rey.
Al negarse a participar en el asesinato de los Targaryen restantes y el bebé nonato de Danaerys, despierta la ira de Robert, quien, furioso, le acusa de traición. Aunque nadie ve a los Targaryen como más que dos jóvenes exiliados, Robert ve un enorme peligro, una guerra que detener antes de que comience. Él es un guerrero, y quiere un reino de guerreros, no de traidores y avariciosos.
Ned tiene prisa por salir de la ciudad y regresar a Winterfell, decepcionado con aquello en lo que su amigo se ha convertido, pero antes de eso, descubre, gracias a las indicaciones de Meñique, que el Rey Robert no tiene un solo bastardo... si no que hay dos, y probablemente más, niños que llevan la sangre de los Baratheon perdidos por los Siete Reinos.
No es de extrañar, sabiendo todo esto, que el matrimonio de Robert y Cersei sea tan extraño, y que ambos sólo se mantengan unidos por el rencor y el odio mutuo, mientras que el decadente Rey se aferra al fantasma de la mujer a la que una vez amó, pero a quien ya ni siquiera recuerda. Ahora, ambos ya se han acostumbrado a esa vida, una vida que, sencillamente, no les hace sentir nada.
Regresando a Ned, el poco tiempo que emplea en descubrir al segundo bastardo es suficiente para que sus enemigos usan para acercarse a él, debido a algo que está ocurriendo muy lejos de allí:
Cathelyn traslada a su prisionero, Tyrion, para someterle a un juicio por los crímenes que ella cree que ha cometido. Pero no tienen mucho tiempo para discutir quién es culpable o inocente cuando son atacados por un grupo de salvajes que acaba con la mayoría de los hombres de Cathelyn, y casi con su vida... de no ser por su prisionero, quien le salva la vida, asesinando con rabia y ensañamiento a uno de los dos atacantes, demostrando que hay espacio para mucha furia en ese pequeño cuerpo.
"Familia, deber, honor", ese es el lema de la casa Tully, de la que Cathelyn proviene. Por desgracia, parece que ya no es muy aplicable, porque cuando llega a casa de su hermana se encuentra con un dantesco espectáculo: una mujer enloquecida, que amamanta a un hijo ya crecido, completamente trastornada por la muerte de su marido.

La mujer acusa a Tyrion de haber asesinado a Arryn, y tras ello lo arroja a una curiosa y perturbadora mazmorra. Le falta una pared, que da a un enorme precipicio. Seguro que la desesperación por el encierro terminará haciendo que más de un preso "vuele", como lo define el hijo de Lysa Tully. De todos modos, Tyrion tiene una mente fuerte, y seguro no hará algo así en un futuro próximo.

Jaime Lannister parece haber estado buscando, desde el inicio de la serie, una excusa para batirse a muerte contra Ned, y ahora la tiene. Furioso por que Cathelyn tenga preso a su hermano, será Ned quien sufra las consecuencias y la furia de los Lannister.
El lobo de la casa Stark y el león de los Lannister luchan con fiereza, mientras que los soldados de ambos caen a su alrededor. Ser Jory, hombre de confianza de Ned, es vilmente asesinado por Jaime, y el lobo, solo, se bate contra el león, mientras los soldados de este último los rodean, expectantes. La pericia de Ned es espectacular, pero uno de los hombres de Jaime, expectante como una hiena, interviene, hiriendo al Lord de Winterfell y poniendo fin a la lucha.
Solo, herido, metido hasta las cejas en la conspiración que acabó con Arryn, y perdido el favor del Rey, ciertamente Ned está en una situación difícil.
Opinión.
"Game Of Thrones" ha demostrado su espectacularidad episodio tras episodio, pero apenas había dejado entrever su modo de afrontar la acción. "The wolf and the lion" nos da una buena ración de acero entrechocando, mostrando varias escenas perfectamente coreografiadas y espectaculares.
Así, como el que no quiere la cosa, nos hemos plantado en mitad de la temporada, y desde nuestro punto de vista ajeno a los libros, la serie no hace otra cosa que mejorar episodio a episodio. Las tramas comienzan a definirse y a cobrar más importancia, a necesitar más presencia (los Targaryen y Jon Nieve han quedado fuera esta vez en favor de lo que ocurre en King's Landing y la trama de Cathelyn y Tyrion), y lo que viene no hace más que prometer ser más emocionante.
Como cada semana, genial.